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La prosa medieval

De Wikillerato

Antes de adentrarnos en un estudio más pormenorizado, quizás fuera interesante echar un vistazo a esta página para tener una visión de conjunto.

Tabla de contenidos

La prosa hasta 1255

Como señala López Estrada, el comienzo de la prosa medieval viene impulsado por dos factores: el uso cada vez más creciente de la lengua vulgar en el verso y la necesidad, de orden práctico en un principio, de escribir fueros locales y documentos de poca trascendencia, que después revierte en el uso de la prosa vernácula. Por ello, no es de extrañar que el contenido de las primeras obras prosísticas en romance se adscriban a

La historiografía

En la primera mitad del siglo XIII los casos de historias romanceadas son todavía excepcionales ya que el gran corpus histórico se escribe en latín, que era la lengua culta de la época.

Entre las primeras muestras destacaremos:

  1. Los Anales navarro-aragoneses, que contienen la primera referencia española a la materia artúrica.
  2. El Liber regum que, escrito en romance navarro a finales del XII o comienzos del XIII, contiene una historia genealógica universal -sagrada y profana- más unas genealogías de los reyes godos y asturianos, de los jueces, condes y reyes de Castilla, de los reyes de Aragón, de los de Francia y del Cid. Su enorme difusión (fue usada como fuente histórica en poemas castellanos, por Rodrigo Jiménez de Rada para su De rebus Hispaniae, por Alfonso X para su Estoria de España y por Juan de Mena en su Laberinto de Fortuna) la convierte en la obra histórica más importante de este período, junto a la llamada

Como se puede ver, parece que la zona central de la Península se adelanta al resto en la utilización de la prosa romance. Las razones que pudieran explicar este hecho no están claras. En Castilla, a mediados del XII, también encontramos textos en prosa y romance, como el Fuero de Avilés y otros documentos notariales y jurídicos, pero -claro- su importancia para la historia de la literatura es infinitamente menor que la de los dos casos citados.

Para ampliar: FERNÁNDEZ-ORDÓÑEZ, Inés. De la historiografía fernandina a la alfonsina.


Otros géneros que empiezan a ser usados en castellano en esta época son:

La literatura religiosa

Su producción más importante en la primera mitad del s. XIII es la constituida por los romanceamientos bíblicos. Estas vulgarizaciones acaban imponiéndose cuando el latín deja de ser comprensible; no obstante, esta divulgación traía como secuelas la libre interpretación y una mayor facilidad para caer en la herejía. Estos romanceamientos son:

  1. La Fazienda de Ultramar.
  2. Las Biblias escurialenses

La literatura doctrinal

Este género tiene su origen en las numerosas instrucciones para confesores en latín. El que esta lengua se hiciera ininteligible para no pocos clérigos y la obligatoriedad de la confesión anual, dispuesta en el V Concilio lateranense, debió obligar a que se hicieran las correspondientes traducciones. De entre éstas destacaremos:

  1. Los Diez mandamientos, que es el más antiguo tratado de este tipo. Sirve de guía para indicar al sacerdote las preguntas que debe hacer al penitente. Es interesante porque desvela aspectos de la vida cotidiana.
  2. Disputa entre un cristiano y un judío.

La literatura sapiencial

(Corpus bibliográfico de la literatura sapiencial)

La peculiar situación histórica de la Península (convivencia de tres culturas) hará que se conozcan muy tempranamente las colecciones de sentencias, de amplia popularidad en el mundo oriental, y que surjan aquí las primeras traducciones a una lengua occidental. No es tarea fácil precisar la fecha en que se comienza esta labor traductora, pero hay una cierta unanimidad entre los estudiosos en localizarlas en torno a los reinados de Fernando III y Alfonso X. Ante el éxito que tuvieron estas traslaciones, surgieron un gran número de textos adscritos a este género que no parecen ser traducciones -directas, al menos- de ningún original árabe. A principios del s. XIV la literatura sapiencial tanteó un nuevo camino con los Dichos de los Santos Padres, de Pedro López Baeza, que utiliza el esquema tradicional para introducir materiales cristianos.

Características:

  1. Suelen poseer un prólogo que sirve como aglutinante del conjunto.
  2. El origen de estas sentencias normalmente está motivado por algún tópico del tipo “reunión de sabios”, “viaje hasta las fuentes de la sabiduría” o la mención al “libro perdido y por fin hallado”.
  3. Por cuestiones mnemotécnicas, estas sentencias suelen adoptar la forma de proverbios, aunque a veces aparecen a lo largo de un pequeño diálogo o de una anécdota.
  4. La sabiduría que pretenden transmitir estas colecciones es la aceptación voluntaria de lo inevitable.
  5. No se atribuyen las sentencias a sabios determinados.
  6. Muy pocas de ellas son bíblicas.

Ningún obstáculo hay, en principio, para que las mismas sentencias circulen en un contexto cristiano, árabe o judío. En las adaptaciones y nuevas compilaciones se percibe un mayor interés por los temas de gobierno, convirtiéndose -por tanto- en un speculum principis (sobre este tipo de literatura en la Edad Media puede consultarse el siguiente artículo de Rucquoi y Bizzarri). Así ocurre con el Libro de los doze sabios.

Otras obras pertenecientes a este género son:

- Flores de filosofía.

- Poridat de las poridades.

- Secreto de los secretos.

Orígenes de la prosa de ficción. El libro de cuentos

Durante la Edad Media el título más usado y significativo de este grupo genérico fue el de exemplo o enxiemplo. La enseñanza de éste procede de la semejanza y de la comparación, de manera que la obra ha de leerse entera para sacar de ella provecho y poderlo aplicar a los casos de la vida real.

Según Lomax, la evolución de las colecciones de exempla es la siguiente: comenzaron siendo libros de consulta escritos por clérigos para clérigos. Posteriormente, fueron adaptados por los clérigos para los seglares bien en forma de sermones, bien como lecturas piadosas. Finalmente, algunos seglares comienzan a escribir este tipo de obras para seglares (Don Juan Manuel y el Conde Lucanor).

Las características de este género son:

  1. Organización primitiva y desarrollo lineal de los argumentos por relación de causa-efecto hacia un fin determinado.
  2. El diálogo es escaso y secundario.
  3. Se escriben para un medio cortesano y testimonian la existencia de un público oyente (las menos veces, lector) de gente noble que está en condiciones de apreciar un grado más alto que el sencillo cuento folklórico.
  4. Suelen ser traducciones de obras orientales.

Estas colecciones no presentaban los cuentos de forma aislada, sino formando un conjunto unitario. Las principales técnicas de inserción de cuentos eran:

  1. El diálogo (Disciplina clericalis).
  2. La novela marco (conjunto narrativo compuesto por dos partes diferentes pero que guardan entre sí un vínculo fundamental: la narración principal y los cuentos narrados por distintos personajes: Calila y Dimna, Sendebar).
  3. Caja china (un personaje de la historia insertada cuenta un relato que a su vez contiene otro: hay casos en el Calila y Dimna).
  4. Ensartado (encadenamiento de cuentos con un protagonista único: hay casos en el Calila y Dimna).
  5. Marco dialogado (una serie de frases al principio y al final de la fábula sirven para diferenciar el mundo real del narrado).

No debemos creer, sin embargo, que el predominio de una técnica excluye el uso de las restantes. Muy al contrario, lo habitual es la coexistencia de varias en una misma obra.

Durante el reinado de Fernando III se inició una moda que favorecía el uso de la lengua vernácula en obras doctrinales, cuyo contenido se refiere a enseñanzas sobre la conducta humana y sus consecuencias morales, organizadas con un criterio elemental. En algunos de estos libros, la materia didáctica se encierra en un marco general. A este tipo de textos pertenece la Historia de la donzella Teodor, que cuenta con una amplísima tradición en la península. El origen del libro se encuentra en una de las narraciones de Las Mil y una noches y se viene aceptando que pudo ser traducido del castellano al árabe en la segunda mitad del siglo XIII. Pese a que en su fuente la doctrina islámica es muy importante para el desarrollo de la historia, su peculiar organización formal (preguntas-respuestas) permite su fácil adecuación a nuevos contextos culturales. Como el Sendebar, esta obra encubre un proceso iniciático.

Obra jurídica

La producción jurídica alfonsina de este período está compuesta por tres obras:

  1. El Fuero Real.
  2. El Setenario.
  3. El Espéculo.

Obras científicas

El concepto de científico es muy amplio en la Edad Media y no se ajusta en casi nada al moderno.

Alfonso X alienta la conocida como Escuela de traductores de Toledo (una relación de las personas que trabajaron en ella para el monarca castellano, aquí). Frutos de este apoyo regio son obras como:

  1. El Lapidario.
  2. El libro conplido en los judizios de las estrellas.
  3. El Libro de las cruzes.

La corte letrada de Alfonso X (1256-1284)

(Para ampliar). También es interesante el artículo Los intelectuales en la corte alfonsí. El saber y la literatura al servicio de la monarquía, de Georges Martin.

Vista en su conjunto, la obra de este monarca posee un sutil carácter moral, ya que la concibe como un camino hacia la salvación del alma:

Cada uno, cuanto más ha del saber, y más se llega a él por estudio, tanto más aprende y crece y se llega por ende más a Dios (General Estoria, II, p. 31b).

Al mismo tiempo, parece querer afirmar en sus lectores y oyentes (los miembros de la corte permanente) una cosmovisión ordenada que les valiese para la vida social y el establecimiento de una convivencia dentro de unas normas de justicia iguales para todo el reino.

En 1256 una embajada de la ciudad-estado de Pisa ofrece a Alfonso X la corona del Sacro Imperio Romano Germánico. Como este honor era electivo, el rey castellano no ahorra esfuerzos y compromete todo su prestigio de monarca letrado y las finanzas del reino para hacerse con la dignidad imperial. Sólo desde este punto de vista puede comprenderse el impulso bélico ("cruzada africana", conquista de El Puerto de Santa María, ataque de Orán) e ilustrado que propicia. Éste podría resumirse de la siguiente manera:

Libros sapienciales

Se recogen en este apartado una serie de obras que se caracterizan por:

  1. Los textos están formados fundamentalmente por sentencias (aunque no es raro que incluyan breves exempla).
  2. Muchas de estas obras tienen la literatura árabe como fuente intermedia y la griega como original.
  3. La mayor parte de estas traducciones hispanas están muy relacionadas entre sí bien porque comparten fuentes, bien porque se influyen.

Estos rasgos esenciales se pueden completar con los ya expuestos para el mismo género en el período anterior.

Destacaremos los siguientes tratados:

  1. Libro de los cien capítulos.
  2. Libro de los buenos proverbios.
  3. Bocados de oro o Bonium.

Los diálogos

Las primeras "disputas" se habían plasmado por escrito a lo largo de la centuria anterior y en verso. Ahora asistimos a un nuevo género en el que personajes cuidadosamente seleccionados debatirán sobre temas cruciales ante un auditorio muy similar al que es receptor originario de la obra.

  1. Diálogo de Epicteto y el emperador Adriano.
  2. Historia de la donzella Teodor.
  3. Capítulo de Segundo filósofo

Obras legislativas

Cuando en 1252 Alfonso X llega al trono, el cuerpo legal del reino contenía normas provenientes de los últimos tiempos de Imperio romano, de los visigodos y otras que fueron establecidas durante la reconquista. Por eso, uno de los afanes del monarca fue ordenar este caos al tiempo que afianzaba el poder real y su autoridad. Para ello inicia una reforma legislativa inspirada en el Digesto de Justiniano, texto que era el principal estudio en las escuelas de leyes de Bolonia y el Sur de Francia.

Las Siete Partidas.

Para ampliar:

  1. CRADDOCK, Jerry R. The Legislative Works of Alfonso el Sabio.
  2. ORELLANA CALDERÓN, Raúl. “Contra los de dentro tortizeros e sobervios”: los otros “defensores”, jurisdicción y poder en el proyecto político alfonsí.

Obras científicas

  1. El Libro del saber de astrología.
  2. El Libro de las formas et de las imágenes.
  3. El Libro de Picatrix.

Para ampliar:

ROTH, Norman. Jewish Collaborators in Alfonso's Scientific Work.

Obras históricas

Alfonso X acomete esta tarea para exponer su pensamiento político y encontrar en el pasado razones que justifiquen tanto sus aspiraciones a la corona imperial como las relativas a construir un nuevo modelo político, constantemente rechazado por la nobleza.

La producción histórica alfonsina se caracteriza:

  1. Por su carencia de un sentido crítico básico; es decir, por la aceptación de las noticias suministradas por los libros sin que se efectuaran comprobaciones sobre lo que se contaba (como Gonzalo de Berceo, se concede a la la "letra" la categoría de verdadero: en escripto yaz esto, sepades, non vos miento).
  2. Por su concepción conscientemente literaria tanto en la elaboración como en su forma expositiva.

Al contrario de lo que se suele pensar, las dos producciones de este género (la Estoria de España y la General Estoria) debieron nacer a la par y, en ocasiones, compartir materiales.

También es idéntico en ambas el principio fundamental de organización: la linna o liña de sucesión del imperium. Dentro del marco general de ésta, los compiladores suelen inclinarse por el sistema analístico, el cual supone un grave inconveniente para la casación de fechos complejos. A fin de resolver esta dificultad, crean lo que denominaron estorias unadas: unidades narrativas autónomas que concentran en un momento histórico todo el saber vinculado a un suceso o a un personaje. Esta organización narrativa predomina en la General Estoria y la departida o analística en la Estoria de España.

Para ampliar:

  1. Dyer, Nancy Joe. Alfonsine Historiography: The Literary Narrative.
  2. Fernández Ordoñez, Inés. El taller historiográfico alfonsí. La Estoria de España y la General estoria en el marco de las obras promovidas por Alfonso el Sabio.

La narración cortesana

La Historia troyana polimétrica.

Obra de entretenimiento

No todo era estudio en la corte. El ocio encuentra su plasmación en el Libro de acedrex, dados e tablas.


La corte de Sancho IV (1284-1295)

La llegada de Sancho IV al trono estuvo motivada, en parte, por el rechazo de un sector de la alta sociedad castellana a la política de Alfonso X y a su admiración por la cultura árabe y judía. Por ello, Sancho IV reaccionará contra estas tendencias, apoyado por su mujer, María de Molina. Esta actitud ortodoxa, acorde con el cristianismo y la moral conservadora se conoce como molinismo.

La corte se convierte en asiento de un nuevo modelo cultural. Esto no significa que el entramado literario que había propiciado el Rey Sabio desaparezca, sino que se ajusta al nuevo marco ideológico con el que los nuevos monarcas quieren identificarse. Ahora, triunfará el cultivo de la razón (frente a la búsqueda del saber) y la defensa del cristianismo se realizará no sólo en el campo de batalla, sino en los textos (Barlaam e Josafat o la Gran Conquista de Ultramar, por ejemplo.)

Menéndez Pidal calificó como “muy pobre y discutida” la actividad intelectual durante este reinado. No obstante, a la luz de las nuevas investigaciones, debemos replantearnos esta afirmación. Así, el profesor Orduna propone la existencia de un grupo intelectual surgido en torno a la escuela catedralicia de Toledo, con un proyecto cultural y político bien definido y cuya acción y estímulo determinó la aparición de un importante conjunto de textos, los cuales hasta ahora han sido vistos como hitos aislados o inconexos. Incluso piensa que la producción de Don Juan Manuel (amigo del arcediano Ferrán Martínez, posible autor del Zifar) y el Libro de Buen Amor podrían estar determinados por el programa cultural que elaboró la escuela catedralicia de Toledo.

Atribuibles a esta élite muy cercana al rey Sancho IV serían:

Obras de carácter enciclopédico

Libro del Tesoro, versión casi literal de Li livres dou tresor, de Brunetto Latini.

Obras doctrinales

Lucidario, traducción muy libre del Elucidarius de Honorio de Autun.

Castigos y documentos del rey don Sancho (colección de sentencias e historias para la educación del príncipe heredero).

Libro del consejo e de los consejeros.

Obras historiográficas

En contra de lo que pudiera pensarse, Sancho IV continúa la redacción de la Estoria de España, pero como medio de justificar los actos que lo han llevado al trono y de inculcar en la aristocracia un modelo de conducta caballeresca que la vincule a la corona. Es la que se conoce como Versión amplificada de 1289, cuya mayor importancia radica en que modificará profundamente el género historiográfico, pues pone los cimientos para que se pase de una "crónica general" (es decir, texto que pretende registrar todos los hechos acontecidos en España) a una crónica real (esto es, el que ajusta su relato a los sucesos de un reinado concreto).

Obras de ficción

Barlaam e Josafat.

La Gran Conquista de Ultramar (historia novelesca de las Cruzadas).

Libro del cavallero Çifar (primer libro de caballería español).


El infante Don Juan Manuel

Aunque construya su obra a lo largo del siglo XIV, su concepción cultural hereda los modelos literarios fijados por Alfonso X, pero tamizados por los valores morales y religiosos de la corte de Sancho IV. No en vano, los inicios literarios de Don Juan Manuel (entre 1320 y 1325) siguen la senda fijada por su tío Alfonso X para la prosa literaria: historia, disposiciones jurídicas (bien que para su estamento: la caballería) y entretenimiento (la caza).

El estudio y aprendizaje de la historia es un pilar básico en el sistema de educativo expuesto en el Libro de los estados:

Et despues, deuen fazer quanto pudieren por que tomen plazer en leer las coronicas delos grandes fechos et de las grandes conquistas et delos fechos de armas et de cauallerias que acaesçieron (...) (Libro de los estados, I, LXVII).

Según el Prólogo general, su

producción historiográfica

comprendía dos obras: (...) et el otro, de la cronica abreui[a]da; et el otro, la cronica conplida (...). De las que sólo nos ha llegado la primera.


Conclusiones del Seminario de Grado Sujeto, narratividad e ideología en la escritura de don Juan Manuel, Buenos Aires, diciembre de 1998.

La prosa en el siglo XV

El esplendor de la primera mitad de esta centuria se centra en Enrique de Villena (1384-1434). Su texto más importante es Los doce trabajos de Hércules (1417), previamente escrito en catalán. Desde 1420 compone una serie de tratados, generalmente epístolas, a diversos personajes, como son el Tratado de la lepra (h. 1422), el Arte cisoria (1423), sobre el corte y presentación de manjares, el Tratado de la consolación [1424) y el Tratado de la fascinación o del aojamiento (1425). La producción de Enrique de Villena supuso una innovación en la prosa española, por su erudición y restauración de la sintaxis latinizante -imitadora de la latina-.

Género historiográfico

En él sobresalen:

a) El Victorial o Crónica de Pero Niño, escrita por su alférez, Gutierre Díez de Games. Narra las hazañas de este personaje, que encarga su propia historia.

b) Fernán Pérez de Guzmán (1378-1460), sobrino de Pero López de Ayala y señor de Batres. Es el primer autor de retratos en la literatura castellana, titulados Generaciones y semblanzas (1450). Recoge biografías de personajes ilustres contemporáneos o próximos en el tiempo.

c) Fernando del Pulgar (h.1430-1492), cronista de Enrique IV y de los Reyes Católicos, quien escribe otro libro de retratos: Claros varones de Castilla, a imitación de las Generaciones y Semblanzas.

La prosa doctrinal

A ella pertenece un tratado de Alfonso Martínez de Toledo (1398-1468), capellán de Juan II de Castilla y de Enrique IV, titulado Arcipreste de Talavera o Corbacho. Presenta cuatro partes: la primera se centra en una reprobación del amor mundano. La segunda ofrece como exempla estampas que imitan la realidad cotidiana y atraen por su frescura y costumbrismo. La tercera parte expone los tipos de hombres y prueba su tendencia a la lujuria, para concluir en una cuarta parte, que combate las creencias en hados y fortunas.

La ficción sentimental

El gallego Juan Rodríguez del Padrón nace a finales del siglo XIV y viaja por Europa, antes de tomar el hábito franciscano en 1441 en Jerusalén. La primera de sus obras es la más importante, por inaugurar el nuevo género de la ficción sentimental: se trata del Siervo libre de amor (1439). Con estilo latinizante narra, en su primera parte, cómo la amada desprecia al amante por confiar a un falso amigo su pasión. En la segunda, Entendimiento, personaje alegórico, disuade al protagonista de la idea del suicidio e introduce la estoria de de Ardanlier y Liesa, que termina con la muerte de ambos. En la tercera parte, el autor -solo y desesperado de amor- encuentra una extraña nave que lo aguarda.

La novela sentimental alcanza su mayor éxito con Diego de San Pedro y su Cárcel de amor, cuyo argumento es el siguiente: Leriano consigue del Autor que la princesa Laureola corresponda a su amor, respondiendo una carta suya. Denunciada a su padre, Laureola es condenada a muerte y salvada por Leriano, quien, al verse rechazado, se quita la vida bebiendo las cartas de su amada disueltas en veneno.

Los libros de caballerías

Este género se desarrolla paralelo al sentimental. Su cima es el Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo. A imitación de los libros artúricos, presenta una serie de aventuras caballerescas con magos, brujos, monstruos, islas desiertas y amoríos.

Bibliografía

AA.VV. La literatura en la época de Sancho IV (Actas del Congreso Internacional ..., Alcalá de Henares, 21-24 de febrero de 1994). Edición al cuidado de Carlos Alvar y José Manuel Lucía Megías. Alcalá de Henares, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá, 1996.

DEYERMOND, Alan. La Edad Media (tomo I de Historia de la literatura española), Barcelona, Ariel, 1992.

GÓMEZ REDONDO, Fernando. Historia de la prosa medieval castellana. Tomo I, Madrid, Cátedra, 1998.

HARO CORTÉS, Marta. Los compendios de castigos del siglo XIII: Técnicas narrativas y contenido ético. Valencia, Universitat de València, 1995.

LÓPEZ ESTRADA, Francisco y LACARRA, María Jesús. Orígenes de la prosa, Madrid, Júcar, 1993.

RUBIO TOVAR, Joaquín. La prosa medieval, Madrid, Playor, 1982.

   
 
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